Encuentro entre la música clásica y el tango en la ciudad de Oita: Festival de Música Argerich en Beppu

(Eri Haruguchi Avecilla - Miembro de T.I.)


¿Sabías que hay una relación cultural especial entre Kyushu y Argentina? El Festival de Música Argerich de Beppu, que se celebra cada año desde 1996 en el mes de mayo, y que ha estado siempre bajo la dirección de la internacionalmente reconocida concertista de piano argentina, Marta Argerich, ha celebrado este año su XIII aniversario. Más de una docena de conciertos y eventos se llevaron a cabo en esta ocasión en Beppu, Oita y Kitakyushu para conmemorar el tema de este año, Asia se encuentra con Argentina.
 
La pianista residente en Beppu, Kyoko Ito, se asoció con su antigua amiga, la Sra. Argerich, para que este evento musical único de Kyushu lo pudieran disfrutar las legiones de fans que han ido surgiendo desde entonces.
Entre los conciertos de este año tuve la oportunidad de disfrutar la Maratón de Conciertos en el Gran Teatro Ichiko  de Oita el pasado 14 de mayo. Como residente en una sola ocasión de Buenos Aires y autoproclamada admiradora de la música del tango, mi decisión para asistir fue fácil, desde el momento en que uno de los mejores bandoneonistas de Argentina, el maestro Néstor Marconi, se encontraba dentro del programa para hacer su aportación al tema del concierto, “La música clásica se encuentra con el tango”. Marconi raramente hace apariciones musicales, incluso en Argentina, así que fue una oportunidad única el poder verlo en nuestro propio patio trasero. Por desgracia, el viaje de Marconi fue cancelado debido al terremoto del mes de marzo, aunque el concierto, no obstante, fue todo un éxito.

El siguiente informe me concierne es de mi exclusividad y no refleja ni los puntos de vista ni la opinión de Tiempo Iberoamericano.

En el momento en que mis amigos y yo entramos en el amplio atrio del salón del teatro mis ojos captaron a unas pocas parejas bailando al ritmo de una milonga que los músicos de una orquesta local estaban tocando, la Orquesta Oita de Tango. Junto a una gran multitud de público inquieta y deseosa de comprar CDs y recuerdos había un equipo de la televisión argentina grabando el acto para llevárselo a su propio público una vez que regresaran.

Argerich y cuatro músicos más, junto al joven bandoneonista japonés, Kazuma Miura, y protegido de Marconi, interpretaron varias piezas de música que incluían tanto obras clásicas como tango en un concierto que duró cuatro horas. Yo estaba asombrada e impresionada por el impredecible y magnético estilo de Argerich y su insuperable técnica. Aunque Argerich es una pianista de música clásica puede tocar, sin duda, cualquier cosa, independientemente del género. Pero, lo que me sorprendió aún más fue, sin embargo, la interpretación del bandoneonista Miura.

Uno de mis favoritos del programa fue el popurrí de Piazzola que incluía “Verano porteño” y “Adiós nonino”. Aunque las piezas de Piazzola las toca generalmente un sexteto, el solo, limpio y potente de Miura, ha superado mis expectativas. La interpretación que hizo de la “Rhapsody In Blue” de Gershwin, que normalmente interpreta una orquesta y un piano, fue exquisita y le dio nueva vida a la música original, lo cual me encantó. Esto fue posible solamente gracias al bandoneón, cuya estructura está diseñada para tocar acordes y melodías de forma simultánea y, a Miura, que está muy versado en este instrumento. Espero que algún día podamos invitarlo a tocar en el escenario de Tiempo.

El Festival de Música Clásica Argerich de Beppu atrae a innumerables fans de la música del tango cada año por lo que muchos de los asistentes de esta edición son repetidores entusiastas del festival. En él tuve la ocasión de escuchar a un grupo de adolescentes que hablaban de su pasión por el bandoneón, que describieron como un instrumento “inusual”, similar al acordeón. Espero, desde luego, que mucha más gente pueda conocer este instrumento tan fascinante, con sus tonos tan melancólicos y seductores. Sin lugar a dudas, este festival ha fortalecido los lazos entre Argentina y Kyushu y, por supuesto me hizo volver a las calles de Buenos Aires.

 

Eri Haruguchi Avecilla es natural de Tokio, pero sigue a su marido diplomático estadounidense por todo el mundo. Antes de ser designado a Fukuoka estuvo en Buenos Aires (Argentina) y Hanoi (Vietnam).